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jueves, 25 de abril de 2019
martes, 17 de abril de 2018
50 aniversario de Mayo de 1968

http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/issue/view/172

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lunes, 19 de septiembre de 2016
lunes, 27 de junio de 2016
Sondeos erróneos, gobiernos difíciles y patrias más cívicas
SONDEOS ERRÓNEOS.
Pensábamos que lo difícil iba a ser, otra vez, formar gobierno. Los principales sondeos dibujaban, en sus grandes trazos, un escenario que prácticamente repetía el que salió del 20-D, con la única diferencia generada por la coalición Unidos Podemos, que sumaría “ilusión” y arrastraría restos, sorpasando al PSOE en votos y/o escaños. La aritmética electoral reproducía los escenarios de hace seis meses, en una especie de empate infinito, y el debate político se resumía en una pregunta: ¿qué va a hacer el PSOE, impulsar con Unidos Podemos un gobierno progresista o facilitar, más por omisión (abstención) que por acción (apoyo en la investidura), un gobierno del PP? Un cierto síndrome del “día de la marmota” hacía que pareciera plausible incluso el escenario de unas terceras elecciones. La verdad es que pasamos unos buenos ratos, yo el primero, jugando en este escenario. Pero resulta que los sondeos se equivocaron en todo: en el mantenimiento a la baja del PP, en el sorpasso en una izquierda así y todo al alza y en la estabilización de Ciudadanos.
Habrá que darse un tiempo para reflexionar sobre este fracaso de los sondeos. Que, por otra parte, no es de ahora. Hay quien se fija en lo obsoleto de utilizar la vieja llamada telefónica en una época en que ya es posible recoger datos a través de medios online de manera continuada y en tiempo real (Manu Garrido, “Los sondeos electorales, cada vez más obsoletos”, CTXT, 70, 22/06/2016). También quien considera que los sondeos preelectorales no tienen una función explicativa, sino performativa, persiguiendo sobre todo el objetivo de influir sobre el voto en función de los distintos escenarios que supuestamente prefiguran (José Félix Tezanos, “¿Por qué se equivocan tanto los sondeos preelectorales?”, Sistema digital, 26/11/2015). Entre las explicaciones técnicas y las directamente políticas, ya daremos con alguna respuesta y, tal vez, con alguna solución, que oscilará entre sondear de otra manera o dejar de hacerlo (salvo como mero producto de mercado). Pero, mientras quienes saben de esto se lo van mirando permítanme una pequeña pulla interprofesional: la hipótesis del elector racional con la que trabaja cada vez más en exclusiva la politología reducida a votología en realidad malinterpreta a un zoon politikón cada vez más complejo; y para volver a comprenderlo, la ciencia política debe recuperar su dimensión de ciencia social. Hasta aquí puedo leer.
GOBIERNOS DIFÍCILES.
Y ahora sí, vamos a los resultados. Y estos nos indican que si, con lo que nos contaban los sondeos preelectorales, el problema volvería a ser el de formar gobierno, una vez realizado el recuento el problema va a ser gobernar. Porque no creo que, con estos resultados, nadie esté pensando en disputarle al PP el gobierno. Insisto: nadie.
Utilizando la implacable lógica de un fino analista y líder político conservador, la derecha española es muy derecha y mucha derecha. Las dos cosas, aunque más lo primero que lo segundo. El PP es el único partido que puede decir que realmente ha ganado estas elecciones: hoy en España hay mucho más PP que hace seis meses. ¿De dónde ha salido ese medio millón más de votos que han confiado en Rajoy? Habrá que esperar a la encuesta postelectoral del CIS, pero cabe pensar que en su mayoría de Ciudadanos. El llamamiento al voto útil contra el aventurerismo extremista, ha funcionado. Por eso, hay mucha derecha, pero sobre todo hoy es más derecha (más “derechosa”) que lo era el 20-D. Uno de cada tres votantes ha escogido seguridad antes que libertad, crecimiento antes que justicia, unidad antes que decencia. Con esto no quiero decir que sea un voto indecente, injusto o iliberal; no es posible reducir a una sola todas las motivaciones (racionales e irracionales) de ese votante complejo al que me refería antes. Pero lo cierto es que sus votos sí apuntalan un país menos libre, menos justo y menos decente.
Por el contrario, la izquierda pierde respecto de las anteriores elecciones. Pierde en votos (casi un millón doscientos mil menos), en escaños (5 menos) y, sobre todo, pierde en razones y en emociones necesarias para la construcción de un gran espacio progresista en España desde el cual empezar a revertir, sin prisa pero sin pausa, las políticas austericidas, separadoras y revanchistas impulsadas por el PP. Claro que si sumamos todo lo que no es PP ni Ciudadanos daría para gobernar, incluso con mayoría absoluta. Pero hay ocasiones en las que lo mejor que se puede hacer es reconocer los errores cometidos y dar un paso atrás, en lugar de intentar resolverlos por elevación.
Lo que ahora le toca a las izquierdas es, creo, constituir rápidamente el Congreso (con el escollo, como ya vimos, de alcanzar buenos acuerdos para elegir Presidente y Mesa del mismo), facilitar mediante la abstención en segunda vuelta la investidura de Rajoy (o de quien sea que lo sustituya), y hacer política progresista desde una oposición al tiempo exigente y responsable. En el marco de los límites políticos y morales que parece dibujar el electorado español de hoy, pero haciendo mucha y buena pedagogía para redefinir y ampliar esos límites pensando en el electorado de mañana. Y en esta tarea, las variables generacional y territorial van a tener una enorme importancia.
Así y todo, ¿se atreverá el PP se atreverá a afrontar una complicadísima legislatura gobernando en solitario y aprendiendo, a marchas forzadas, no un compendio de meras tácticas de negociación, sino una cultura del acuerdo que le es totalmente ajena? ¿Se conformarán con la abstención de los demás y ejercerá un gobierno contenido y responsable, o seguirá su dubitativo líder aspirando a un apoyo explícito que ni se ha ganado ni se merece? A lo peor me equivoco y el problema en los próximos meses no será gobernar sino, de nuevo y por segunda vez, formar gobierno. No quiero ni planteármelo.
PATRIAS MÁS CÍVICAS.
En cuanto a los resultados en Euskadi, aquí sí ha habido sorpasso; en votos y en escaños. Y por partida doble: Unidos Podemos ha sacado casi 50.000 votos más que el PNV y 181.000 más que EH Bildu.
Aunque lo más morboso, a corto plazo, sea analizar los resultados pueblo a pueblo y jugar a proyectar escenarios de cara a las próximas elecciones autonómicas (¡con estos resultados, en Araba UP sacaría 9 escaños, PP 5, PNV y PSE 4, EHB 2 y Cs 1!); y a las más lejanas elecciones municipales (¡Podemos a sólo 639 votos del PNV en Bilbao!) y forales, creo que lo más interesante, en el medio y lago plazo, es tomarle el pulso a esa Euskadi-Podemita que ha roto las viejas y cómodas dinámicas entre “nacionalistas y no nacionalistas”, “españolistas y abertzales”, etc.
Nunca el “tercer espacio” ocupó tanto lugar. Todo indica que el malditismo asociado históricamente a la pretensión de resolver los nudos gordianos de este nuestro país de identidades complejas y mixtas por la vía de su reconocimiento y estima, y no mediante la expeditiva táctica de “cortar por lo enfermo” (que lo sano está de mi lado), empieza a ser exorcizado. Unidos Podemos está teniendo éxito allí donde tantas otras y tantos otros fracasaron, tal vez porque está consiguiendo conectar con unas generaciones que no saben exactamente qué era eso de ETA, ni se hacen idea cabal del sufrimiento de sus víctimas, pero que por lo mismo piensan que un tío llamado Arnaldo Otegi puede ser un personaje de “Vaya semanita” (ni eso: de “Ocho apellidos vascos”), pero no un Mandela ni un Gerry Adams (¿quiénes son estos?).
Es más que un sorpasso; es Euskal Hiria. Y está aquí para quedarse.
Pensábamos que lo difícil iba a ser, otra vez, formar gobierno. Los principales sondeos dibujaban, en sus grandes trazos, un escenario que prácticamente repetía el que salió del 20-D, con la única diferencia generada por la coalición Unidos Podemos, que sumaría “ilusión” y arrastraría restos, sorpasando al PSOE en votos y/o escaños. La aritmética electoral reproducía los escenarios de hace seis meses, en una especie de empate infinito, y el debate político se resumía en una pregunta: ¿qué va a hacer el PSOE, impulsar con Unidos Podemos un gobierno progresista o facilitar, más por omisión (abstención) que por acción (apoyo en la investidura), un gobierno del PP? Un cierto síndrome del “día de la marmota” hacía que pareciera plausible incluso el escenario de unas terceras elecciones. La verdad es que pasamos unos buenos ratos, yo el primero, jugando en este escenario. Pero resulta que los sondeos se equivocaron en todo: en el mantenimiento a la baja del PP, en el sorpasso en una izquierda así y todo al alza y en la estabilización de Ciudadanos.
Habrá que darse un tiempo para reflexionar sobre este fracaso de los sondeos. Que, por otra parte, no es de ahora. Hay quien se fija en lo obsoleto de utilizar la vieja llamada telefónica en una época en que ya es posible recoger datos a través de medios online de manera continuada y en tiempo real (Manu Garrido, “Los sondeos electorales, cada vez más obsoletos”, CTXT, 70, 22/06/2016). También quien considera que los sondeos preelectorales no tienen una función explicativa, sino performativa, persiguiendo sobre todo el objetivo de influir sobre el voto en función de los distintos escenarios que supuestamente prefiguran (José Félix Tezanos, “¿Por qué se equivocan tanto los sondeos preelectorales?”, Sistema digital, 26/11/2015). Entre las explicaciones técnicas y las directamente políticas, ya daremos con alguna respuesta y, tal vez, con alguna solución, que oscilará entre sondear de otra manera o dejar de hacerlo (salvo como mero producto de mercado). Pero, mientras quienes saben de esto se lo van mirando permítanme una pequeña pulla interprofesional: la hipótesis del elector racional con la que trabaja cada vez más en exclusiva la politología reducida a votología en realidad malinterpreta a un zoon politikón cada vez más complejo; y para volver a comprenderlo, la ciencia política debe recuperar su dimensión de ciencia social. Hasta aquí puedo leer.
GOBIERNOS DIFÍCILES.
Y ahora sí, vamos a los resultados. Y estos nos indican que si, con lo que nos contaban los sondeos preelectorales, el problema volvería a ser el de formar gobierno, una vez realizado el recuento el problema va a ser gobernar. Porque no creo que, con estos resultados, nadie esté pensando en disputarle al PP el gobierno. Insisto: nadie.
Comparación resultados 20-D y 26-J para el conjunto de España
20-D
|
26-J
| |||||
votos
|
%
|
Esc.
|
votos
|
%
|
Esc.
| |
PP
|
7.215.752
|
28,72
|
123
|
7.900.155
|
33,03
|
137
|
PSOE
|
5.530.779
|
22,01
|
90
|
5.422.323
|
22,66
|
85
|
PODEMOS
|
5.189.463
|
20,66
|
69
|
5.047.089
|
21,10
|
71
|
IU
|
923.133
|
3,67
|
2
| |||
CIUDADANOS
|
3.500.541
|
13,93
|
40
|
3.121.432
|
13,05
|
32
|
ERC
|
599.289
|
2,39
|
9
|
628.820
|
2,63
|
9
|
DIL / CDC
|
565.501
|
2,25
|
8
|
481.369
|
2,01
|
8
|
PNV
|
301.585
|
1,20
|
6
|
286.215
|
1,20
|
5
|
EH BILDU
|
218.467
|
0,87
|
2
|
184.092
|
0,77
|
2
|
CC
|
81.750
|
0,61
|
1
|
77.673
|
0,33
|
1
|
PARTICIPACIÓN
|
73,2
|
23.997.611
|
69,83
| |||
Por el contrario, la izquierda pierde respecto de las anteriores elecciones. Pierde en votos (casi un millón doscientos mil menos), en escaños (5 menos) y, sobre todo, pierde en razones y en emociones necesarias para la construcción de un gran espacio progresista en España desde el cual empezar a revertir, sin prisa pero sin pausa, las políticas austericidas, separadoras y revanchistas impulsadas por el PP. Claro que si sumamos todo lo que no es PP ni Ciudadanos daría para gobernar, incluso con mayoría absoluta. Pero hay ocasiones en las que lo mejor que se puede hacer es reconocer los errores cometidos y dar un paso atrás, en lugar de intentar resolverlos por elevación.
Lo que ahora le toca a las izquierdas es, creo, constituir rápidamente el Congreso (con el escollo, como ya vimos, de alcanzar buenos acuerdos para elegir Presidente y Mesa del mismo), facilitar mediante la abstención en segunda vuelta la investidura de Rajoy (o de quien sea que lo sustituya), y hacer política progresista desde una oposición al tiempo exigente y responsable. En el marco de los límites políticos y morales que parece dibujar el electorado español de hoy, pero haciendo mucha y buena pedagogía para redefinir y ampliar esos límites pensando en el electorado de mañana. Y en esta tarea, las variables generacional y territorial van a tener una enorme importancia.
Así y todo, ¿se atreverá el PP se atreverá a afrontar una complicadísima legislatura gobernando en solitario y aprendiendo, a marchas forzadas, no un compendio de meras tácticas de negociación, sino una cultura del acuerdo que le es totalmente ajena? ¿Se conformarán con la abstención de los demás y ejercerá un gobierno contenido y responsable, o seguirá su dubitativo líder aspirando a un apoyo explícito que ni se ha ganado ni se merece? A lo peor me equivoco y el problema en los próximos meses no será gobernar sino, de nuevo y por segunda vez, formar gobierno. No quiero ni planteármelo.
PATRIAS MÁS CÍVICAS.
En cuanto a los resultados en Euskadi, aquí sí ha habido sorpasso; en votos y en escaños. Y por partida doble: Unidos Podemos ha sacado casi 50.000 votos más que el PNV y 181.000 más que EH Bildu.
Comparación resultados 20-D y 26-J para Euskadi
20-D
|
26-J
| |||||
votos
|
%
|
Esc.
|
votos
|
%
|
Esc.
| |
PNV
|
302.674
|
24,9
|
6
|
286.215
|
25,08
|
5
|
UNIDOS PODEMOS
|
317.674
|
26,17
|
5
|
333.730
|
29,24
|
6
|
EH BILDU
|
184.186
|
15,17
|
2
|
152.782
|
13,39
|
2
|
PSE
|
161.988
|
13,34
|
3
|
163.628
|
14,34
|
3
|
PP
|
142.127
|
11,71
|
2
|
147.639
|
12,94
|
2
|
PARTICIPACIÓN
|
1.231.198
|
69
|
1.156.698
|
67,44
| ||
Nunca el “tercer espacio” ocupó tanto lugar. Todo indica que el malditismo asociado históricamente a la pretensión de resolver los nudos gordianos de este nuestro país de identidades complejas y mixtas por la vía de su reconocimiento y estima, y no mediante la expeditiva táctica de “cortar por lo enfermo” (que lo sano está de mi lado), empieza a ser exorcizado. Unidos Podemos está teniendo éxito allí donde tantas otras y tantos otros fracasaron, tal vez porque está consiguiendo conectar con unas generaciones que no saben exactamente qué era eso de ETA, ni se hacen idea cabal del sufrimiento de sus víctimas, pero que por lo mismo piensan que un tío llamado Arnaldo Otegi puede ser un personaje de “Vaya semanita” (ni eso: de “Ocho apellidos vascos”), pero no un Mandela ni un Gerry Adams (¿quiénes son estos?).
Es más que un sorpasso; es Euskal Hiria. Y está aquí para quedarse.
miércoles, 15 de junio de 2016
viernes, 3 de junio de 2016
jueves, 2 de junio de 2016
Expulsión social y recuperación económica
Nuevo “Análisis y Perspectivas” de la Fundación FOESSA y Cáritas, correspondiente a 2016 que se ha presentado esta misma mañana, y que en esta ocasión lleva por título: Expulsión Social y recuperación Económica.
En el informe se analiza la doble
cara de la realidad que revelan los indicadores sociales, donde la situación de
las personas y los hogares en el cambio de ciclo económico no muestra una
fotografía homogénea en términos de igualdad de oportunidades.
Estructurado en tres secciones,
en el primer epígrafe, “Analizamos”, se examina cuál está siendo la evolución
por Comunidades Autónomas de la desigualdad, la pobreza y el desempleo en
España. E intenta responder a la pregunta de si las diferentes comunidades
están en la misma situación ante un escenario de salida de la crisis.
En el apartado “Profundizamos”,
los autores plantean, por una parte, respuestas a la pregunta “¿es posible
revertir la desigualdad en España?” y, por otra, ahondan en las
transformaciones que la crisis actual del Estado social está provocando en el
vínculo social y en las nuevas condiciones que este cambio está produciendo en
la solidaridad.
Por último, en el capítulo
“Debatimos” se abordan cuatro temáticas de fondo: el debate sobre la institucionalización (o no) de las prácticas sociales y políticas de indignación y protesta emergidas en el contexto de la crisis; la Cumbre del Clima desde el
punto de vista de los más excluidos; la situación de los refugiados y las
capacidades de nuestro sistema de acogida; y una valoración sobre lo que se
esconde tras las siglas TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership).
martes, 15 de diciembre de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
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